Una buena práctica, pero ojo, para utilizarla con cabeza, es recolectar los mails y/o números de teléfono de tus clientes, así podrás comunicarte con ellos y tenerles al tanto de aquellas informaciones que les pueda interesar. Evidentemente no se trata de machacar ni de colapsar las comunicaciones del cliente. La idea es que tus clientes te tengan en mente, pero con cariño, con ganas de volver. Para ello la información debe ser deseada, es decir útil. Enviar alertas, promociones, novedades u ofertas inmediatas puede ser interesante, pero no para todo el mundo.

Si la comunicación se transforma en un envío constante y molesto, el efecto es el contrario del deseado. Dale a tu cliente una razón para que vuelva, para que te recomiende.

Estar presente en la mente de tu cliente es el objetivo. Es muy complejo conseguir un cliente nuevo, así que no dudes en invertir para no perderlo. Trabaja la relación con el cliente y sobre todo organiza la información, estableciendo niveles según el perfil del cliente y el interés que este tenga en recibir información nuestra. La estrategia de contenidos en redes sociales también ayudan a mantener viva esa llama de interés en el cliente de forma que podamos seguir en contacto y pudiendo transmitir la información. Aunque, no lo olvides, en el caso de las redes sociales debemos aplicar la regla de 20/80 y no hablar tanto de nosotros, como de lo que al cliente le interesa.

En cualquier caso, amabilidad y contacto es un buen cóctel para mantener la atención de nuestros clientes.