Condensar textos, hacerlos más breves es el reto. Los microcuentos, los nanorrelatos… estructuras radicales que maximizan en descripción lo increíblemente mínimo en expresión. Breve, que no corto. Ya nos lo explicaba claramente Andrés Neuman: “lo breve calla a tiempo, lo corto antes de tiempo”.

En un momento en el que el entorno de comunicación breve por excelencia, Twitter, parece que se replantea la extensión de sus textos realizando un movimiento acordeón, el lenguaje audiovisual hace una maniobra de condensación extrema.

Lo breve tiene un campo interesante y en concreto aún más en el terreno del contenido y de los relatos breves por excelencia: la publicidad.

Llevamos ya algo más de un año desde que YouTube lanzó el modelo de los “bumper ads” al mercado de la publicidad. Spot megabreves de 6 segundos que son imposibles de saltar (utilizando la jerga digital no son “skippeables”), lo cual genera un verdadero reto a los creativos y agencias. Hacer amigable una imposición. Es evidente que su brevedad facilita la aceptación de un consumidor cada vez más acostumbrado al zapeo digital (dejar las ideas a medio camino como el que deja los canales televisivos con la palabra en la boca), pero por otro lado la simpatía, la brillantez de estas obras en 6 segundos son como un flash que hace atractivo el impacto publicitario, el canon visual que pagamos para disfrutar de otros contenidos.

Los “bumper ads” son una herramienta publicitaria que demuestra resultados más que interesantes en este poco más de un año de vida, dando unos excelentes resultados en métricas de reconocimiento, recuerdo y consideración de marca.

Condensar en esos 6 segundos la introducción, el desarrollo y el desenlace que toda narrativa necesita es un reto a la creatividad, que pide un equilibrio entre la imagen, la voz, la música y la emoción, aunque por otro lado parece que puede ofrecer mayor efectividad aquellos spots que puedan ser entendidos sin necesidad del audio. Eso sí, solo hay sitio para una idea.bumper ads, mensajes en seis segundos.

Un efecto interesante es que esta narrativa en 6 segundos no solo limita el tiempo para expresar la idea, sino que además limita los costes de producción, y por tanto permite el acceso a estos productos con presupuestos más modestos. Hay soluciones para todos los gustos, y también para todos los bolsillos, aunque siempre queda la duda de a cuanto ponemos el gramo de creatividad. Pues se puede ser enorme en una sola línea, como demuestra Andrés Neuman.

Novela de terror. “Me desperté recién afeitado”.

Pues ni que decir tiene que los “bumper ads” son una herramienta potentísima para posicionar nuestros comercios en la red, y como lenguaje en plataformas como twitter o instagram son de lo más efectivo. El posicionamiento de los mensajes en el caso de ir apoyados por vídeo multiplica por más de 10 su efectividad. Adelante pues, seis segundos dan para mucho.