Los últimos análisis confirman que un artista tiene un alto riesgo de contraer una serie de enfermedades como resultado de los químicos que utiliza. Y las cosas se suelen complicar porque el artista trabaja en el mismo lugar en el que vive o pinta en unas instalaciones comunes, tales como un centro cívico o una escuela de arte.

La toxicidad puede variar dependiendo de la naturaleza de la sustancia, del tipo de exposición y de las condiciones de salud de la propia persona. Esto no significa que debamos dejar de usarlos, solo hay que tener cierto cuidado.

En el ámbito del arte se ha creado la necesidad de buscar alternativas menos nocivas y más respetuosas con el medio ambiente: una opción de origen natural, que preserve la salud y que no produzca ningún deterioro del producto final.

Con esta premisa nace la familia de los biodisolventes. Dentro de esta gama, el aceite utilizado es el de cártamo, que extraído de una planta oleaginosa proporciona unas propiedades secantes, una mayor resistencia y un menor amarilleamiento. El producto obtenido es un disolvente de origen vegetal con las mismas características que los convencionales, pero sin los inconvenientes en términos de riesgos (no inflamable, no irritante y con menos olor).

No dudes en pasarte por tu tienda de referencia para conocer estos productos y que tu única preocupación sea la propia obra.

 

Bibliografía:

Artículo ‘Arte que mata’, revista semana.

Artículo ‘La toxicidad en pintura’, blog My Tale I Teach

Información productos Green for Oil de Sennelier

 

Papelería TOTEM

Avda. Miguel Ángel Blanco, 2