El comercio tradicional tiene cosas imposibles de sustituir.  El pasado viernes, el Ayuntamiento de Valladolid y FECOSVA, le hacían un merecidísimo homenaje a Don Manuel Iborra.  ¿Qué vallisoletano no conoce la Heladería Iborra?  Desde Valladolid de Tienda en Tienda vaya nuestro más cariñoso abrazo a este gran comerciante de nuestra ciudad. 

El Ayuntamiento vallisoletano y la Federación de Comercio y Servicios de Valladolid, FECOSVA, rindieron este viernes un homenaje al heladero Manuel Iborra, cuyo negocio familiar, en la calle Lencería, junto a la Plaza Mayor, ha permanecido estrechamente vinculad0 a la ciudad durante 50 años. 

El alcalde, Oscar Puente, y el presidente de FECOSVA, Javier Labarga, destacaron la capacidad de trabajo y el éxito indiscutible de Iborra, que sucedió a su padre al frente del negocio familiar, -quien, a su vez, sucedió a su abuelo-. 

“Don Manuel”, señaló Puente, “pertenece a una generación que trabajó mucho y muy duro para sacar adelante su negocio y a su familia y, por ende, para crear prosperidad en esta ciudad”. 

Iborra ha sido continuador de un negocio familiar de ambiente tradicional que abrió sus puertas en Valladolid hace más de 100 años proveniente de la localidad alicantina de Jijona, y ha sido frecuentado por generaciones de vallisoletanos, pasando a formar parte de la memoria colectiva. 

El primer punto de venta de Iborra fue un puesto en la Acera San Francisco, actual calle Ferrari, donde en la época se vendían productos navideños, y tras frecuentar otros enclaves, el padre del homenajeado, Manuel Iborra Planelles, asentó la actual tienda de dulces en la calle Lencería, donde abrió sus puertas con la venta de turrón en el año 1957, para comenzar a despachar helados, horchata de chufa y granizados un año más tarde. 

 

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